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Opinión: APARENTEMENTE SATISFECHO PDF Imprimir E-Mail
jueves, 08 de mayo de 2008

 Por Miguel Navarro

 Diputado PP Cortes de Aragón

Marcelino IglesiasAparentemente sonriente y satisfecho -aunque la procesión vaya por dentro- se puede encontrar nuestro presidente, Marcelino Iglesias, tras conocer el informe de los servicios jurídicos del Gobierno aragonés sobre el trasvase del Ebro a Barcelona. Tal y como se daba a conocer esta misma semana, los técnicos aragoneses entienden que el trasvase a Barcelona no implica ninguna traba para que dicho proyecto se lleve a cabo. Es más, concluyen que no concurren causas que justifiquen la interposición de recurso de inconstitucionalidad contra el Real Decreto Ley del Gobierno de Zapatero que regula el abastecimiento de agua del Ebro a Barcelona.

Por un simple principio de profesionalidad no vamos a dudar de los servicios jurídicos del Gobierno aragonés, vamos incluso a pensar que en ningún momento se han visto presionados para emitir un informe favorable a las tesis de nuestro presidente y del Gobierno central.

Por supuesto que hay y habrá opiniones para todos los gustos, bien es cierto que una amplia mayoría de aragoneses pensamos que lo planteado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero es un trasvase en toda regla, y lo más grave aún, que han estado jugando con el sentimiento de todos y cada uno de los aragoneses.

A medida que vamos conociendo más datos del proyecto trasvasista, en más contradicciones pillamos al Gobierno. La mentira constante a la que nos tiene sometido el Partido Socialista de Zapatero y de Marcelino Iglesias con el asunto del trasvase a Barcelona, no tiene parangón. El Convenio deja a la luz dos de las mentiras que nos ha tratado de vender el señor Iglesias: el agua trasvasada es para abastecimiento general, no sólo de boca; y, finalmente, el Convenio conlleva que ninguna parte de la conducción podrá ser retirada, lo que le da al trasvase el carácter de permanente.

Marcelino Iglesias está definitivamente entregado al Gobierno de Zapatero, y debería plantearse cuál es su situación y cuál es su planteamiento de futuro. El precio que está pagando por cumplir los deseos de Zapatero es demasiado alto y más temprano que tarde tendrá que rendir cuentas ante los aragoneses.

 

 

 
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