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Por Miguel Navarro Diputado PP Cortes de Aragón 
Todos recordarán la célebre frase acuñada por José María Aznar: "España va bien". La frase en cuestión fue motivo de no pocos comentarios, y por qué no decirlo, incluso guión de referencia de algunos programas de humor. Fuera chistes, la realidad fue que pasamos de unos momentos delicados -económicamente hablando- a una bonanza generalizada de la economía española. La tasa de desempleo que soportábamos (24%) era un lastre insoportable para nuestra pertrecha economía. El precio del dinero para la concesión de créditos (tanto para el consumo como para la adquisición de viviendas o inversión) por encima del 14%. El IPC galopante, la balanza de pagos negativa, el PIB de la economía española de los más bajos de Europa, y suma y sigue.
Ante semejantes indicadores económicos, no cabían medias tintas; había que adoptar medidas de choque que intentasen atajar la pertrecha economía española. Y las medidas de choque que se aplicaron, fueron las correctas, y evidenciaron un cambio espectacular. Por desgracia, los momentos que vivimos no son nada halagüeños, es más, en el túnel en el que estamos inmersos todavía no se ve luz. Lamentablemente, España no va bien en estos momentos. Hemos tenido unas elecciones recientes, por supuesto que en plena campaña electoral tanto Zapatero, como Solbes, no han querido reconocer que estábamos inmersos en una profunda crisis económica. Más grave aún, después de consolidarse Zapatero en el Gobierno, no ha sido capaz de adoptar medidas de peso que intenten paliar la crisis. La economía ha crecido un 2,7% en el primer trimestre. Solbes reconoce, ahora sí, la desaceleración de nuestra economía, ocho décimas menos que el trimestre anterior (3,5%) y 1,4% menos que en igual periodo de 2007 (4,1%). Las cifras son frías y distantes para cualquiera de nosotros, la realidad, lo que percibimos los ciudadanos de a pie es bien distinta. Cualquiera que tenga la necesidad de solicitar un crédito, habrá observado que los bancos le ponen pegas, que cuando vamos a comprar los productos básicos, los precios siguen subiendo de forma inquietante, que llenar el depósito de combustible es dejarte una parte del salario del mes, que los ganaderos hacen cuentas y les salen cuentos, en fin, podríamos citar multitud de circunstancias que están recortando la economía familiar. Para rematar la faena, la propuesta aprobada por la Comisión Nacional de la Energía, en la que plantea una subida del recibo de la luz del 11,3% con entrada en vigor el 1 de julio. Eso sí, tenemos que estar contentos puesto que la subida inicial que se planteaba era del 20%. |